MIKEL LIZARRALDE – Historia de un medium

Lizarralde se mueve con soltura entre el público. Sorprende la seguridad que transmite al dirigirse como médium a la gente, quizá porque en su discurso como orador no consigue disimular cierto punto de ingenuidad y timidez que desaparece cuando entra en acción el canalizador.  En las distancias cortas tiene una mirada limpia, una sonrisa sincera y reconfortante, así como una conversación lúcida y espontánea, sin maquillaje ni ambigüedades.

Ahora es precisamente el médium y vidente de las camisas a cuadros el que interviene, el joven vasco de 37 años que desde la infancia asegura ser capaz de ver a los que no están, de comunicarse con aquellos que han dejado este mundo. En la actualidad Mikel es reclamado con frecuencia en Canadá y Estados Unidos y su foto a tamaño XXL comienza a lucir en vallas y en autobuses de algunas ciudades españolas. Por eso resulta un tanto surrealista imaginarlo en Urretxu, el pueblo de su niñez, conversando en la capilla con entes espirituales que sólo aquel pequeño alcanzaba a percibir, o bien ajeno por completo a que algunos de sus compañeros de juegos y andanzas tan sólo los podía ver él. â€œEntre ese grupo de amigos había una niña muy especial. Un día hablé de ella como si tal cosa y mi familia se interesó. Yo la describí y resulta que terminó encajando con una prima mía que había muerto sin yo conocerla. A partir de ese momento se tomaron más en serio lo que me sucedía y me dejaron a aire” nos explica Lizarralde

El público está expectante. Con un brillo tintineante en su mirada Mikel enfoca a una mujer de mediana edad en medio de una sala con más de doscientas personas que asisten con curiosidad a la escena. Es la primera afortunada de su improvisado e imprevisible reading, un formato dinámico y colectivo de contacto con el más allá que han popularizado en los últimos años médiums como la canadiense Marilyn Rossner. La mujer de mediana edad accede a recibir el mensaje que alguien, desde el más allá, quiere transmitirle. Y nosotros permanecemos a la espera de ambigüedades, de generalidades reconfortantes y algún que otro dato hábilmente deducido de una lectura en frío…sin embargo, en apenas medio minuto el flujo de información y datos concretos que el médium está proporcionado es tan elevado, que nos levantamos de nuestro asiento para ponerle rostro a lo que está sucediendo. La sujeto asiente a nombres, a fechas, a descripciones físicas y detalles médicos, reaccionando con visible emoción a expresiones verbales y gestos de afecto muy específicos que identifica con un familiar fallecido. ¿Suerte?, ¿Casualidad?, ¿Amaño, tal vez? Tras unos minutos con ella viene una segunda, y una tercera y una cuarta persona… encadenando así una secuencia de mensajes que para nuestro desconcierto destacan por la precisión de la información que aporta. Nunca habíamos visto a un médium jugársela tanto….”te veo en una actividad física…y vestido de bombero” le espeta a un joven que prepara las oposiciones a ese cuerpo, mientras que a otra mujer emocionada ante lo que le está contando le acaricia y acicala con delicadeza el pelo “porque tu padre siempre te decía que lo llevarás así” 

PROOF-OF-SURVIVAL MEDIUM

Es lícito pensar que a falta de pruebas concluyentes, la mediumnidad se sustenta en su mayor parte en la fe, y ésta se alimenta de la necesidad de aplacar el dolor de la pérdida llenando el vacío de quienes se marchan con un último mensaje, con unas últimas palabras de afecto, aliento o de reconciliación transmitidas por el médium. Algunos de los más recientes e innovadores estudios sobre la mediumnidad se han centrado precisamente en el efecto terapéutico de las sesiones, en la manera en la que con independencia de la naturaleza real de la información suministrada, ésta resulta altamente beneficiosa actuando como un bálsamo que estimula la resiliencia en quienes viven la perdida. En este ámbito ha trabajado en los últimos años la doctora en farmacología y toxicología Julie Beischel, directora en Estados Unidos del Instituto Windbridge para la Investigación Aplicada del Potencial Humano. Beischel dirige el Estudio Duelo y Mediumnidad, que parte de la premisa ampliamente constatada de que las experiencias espontáneas de presunta comunicación con seres queridos fallecidos que viven algunas personas -sin importar si son objetivas o subjetivas- suelen tener un efecto psicológico y emocional positivo para quienes la viven. ¿Sucede lo mismo con aquellas comunicaciones que a conciencia son buscadas a través de un médium? Todo apunta a que es así, por eso desde comienzos de 2015 analizan este aspecto en un estudio que promete ser determinante. La experiencia de nuestro interlocutor refuerza ese punto, pero con información que en apariencia sí parece venir de ese otro lado. A lo largo de su trayectoria Mikel ha llegado a cooperan junto a otros psíquicos en grupos de consulta para la policía canadiense, y hoy es definido dentro del gremio como un Proof-of-Survival Medium, expresión acuñada por quienes investigan de forma más comprometida este fenómeno para definir a los médiums capaces de aportar a sus consultantes pruebas de la supervivencia tras la muerte de sus seres queridos. Aunque cabría pensar y esperar que precisamente todos los médiums hacen eso, la realidad es que siendo escrupulosos no es exactamente así. Muchos dan información que consuela, consejos que despejan dudas…sin embargo en casos como el Mikel hay concreción, información que a veces no es conocida en primera instancia por el individuo y que termina siendo verificada por otros familiares. “Algunos médiums ven, otros oyen…pero un proof of survival significa que eres capaz de ver dentro del otro mundo y describirlo como si estuvieras ahí. Y dar datos verídicos inconfundibles y muy exactos del más allá. No sólo un dato, sino varios e irrefutables”, nos aclara Mikel.

Pero para llegar a este punto han pasado muchas cosas en la vida de Mikel, quien tuvo la fortuna de crecer en un entorno nada hostil cuando siendo un niño descubrió que los demás no veían lo que él percibía. Le dejaron ser él. “Siempre tuve visiones y esas cosas. Me llegaba información y aprendí a compartirla adecuadamente. Tuve la suerte de que nunca me dijeron cosas como que eran “locuras” o “tonterías”…, sí que a veces me decían mis padres ”, ya que a veces soltaba palabras extrañas o describía a personas que yo no conocía y resultaba algo complejo de llevar”

Con los años se acercó al tarot, una herramienta que le ayudó durante su adolescencia a canalizar las dotes de videncia que acompañan su mediumnidad, así como también a paliar durante varias etapas su paupérrima economía. Y aunque hoy ejerce la videncia directa y no usa en su gabinete ni la mítica baraja ni ninguna otra cuestionada mancia, no reniega del mismo al considerar que son “las personas y el mal uso que hacen de estas herramientas las que pueden desprestigiar, y no las mancias en sí mismas. De todas formas con la mediumnidad y la videncia voy mucho mas deprisa, pueden dar el doble de información en la mitad de tiempo”

Mientras los vaivenes vitales y sus dudas con respecto al uso de sus dotes van dando color a sus días, es con 18 años cuando tendría un encuentro determinante. Por entonces conocería en España a la canadiense Marilyn Rossner, quien durante su primer encuentro y a bocajarro le diría que tenía un “don sin desarrollar” y que debía viajar a Canadá para explorarlo. Con menos de lo justo se marchó a Montreal por seis meses y terminó pasando dos años y medio en el centro de estudios, investigación y voluntariado que la carismática médium dirige en su país. Allí, además de buenos amigos y muchas herramientas, encontró orden, adoptó pautas de descanso y alimentación más saludables y afines a sus dotes, aprendió a serenar la mente a través de la meditación agudizando su búsqueda de una mayor tranquilidad cotidiana. De vuelta a España un rocambolesco accidente de coche que casi le cuesta la vida terminaría definitivamente por ponerle en la senda profesional de la mediumnidad en la que hoy destaca como pocos, un ámbito acerca del cual quisimos conservar y ampliar detalles para los lectores de Más Allá.

COOPERANDO CON LA POLICIA

-¿Cómo se manifiesta exactamente tu mediumnidad?

Es diferente en cada caso. Yo normalmente veo, y a la vez que veo, hay otros estímulos que acompañan esas imágenes visuales. A veces veo y escucho una voz, o veo una persona y también una fecha…

-¿Pero siempre ves una presencia…?

Veo una presencia y asociado percibo una fecha y un nombre. Eso además va acompañado de un sentimiento, de información emocional y/o de una sensación fisiológica en mí que me dice cómo murió esa persona.

Cuando veo a alguien, por ejemplo a un hombre, sé quién para el consultante por el lugar en el que aparece o se coloca junto a esa persona. Para mí es como un tema de grados, donde vemos el linaje y las generaciones. Si está más o menos cerca, sé qué grado de relación tiene con la persona que consulta. También aparecen las familias biológicas en casos de adopciones…

–¿Dices que notas la forma en la que han fallecido, el dolor, la patología…? Eso parece inquietante…

A veces. Siento en mi cuerpo lo que es el dolor por ejemplo del infarto, o a veces veo la palabra infarto. Aunque siento el dolor, lo experimento sabiendo  que ese cuerpo no es mío. Es como si estuviera una capa por encima, como si tuviera un calco. Esto al principio asustaba un poco a mi familia, porque yo sentía que me iba a ahogar y ellos no podían evitar pensar que eso me iba a llevar un día por delante. Al final logras entender y explicarle a los tuyos que eso no es mío, que está fuera de mí y que se solapa en mi cuerpo.

–Y al mismo tiempo te cuentan cosas…

Sí. Pero primero debo preguntar a la persona sí me permite darle un mensaje. Esto es más que una formalidad. Es la libertad de elegir que tiene el sujeto. Ese consentimiento, en mi caso, es necesario además por el hecho de que la voz del sujeto abre más el canal, de manera que todo eso que estoy viendo y percibiendo se acerca mucho más a nosotros.  Se maximiza, y en cuanto lo transmites te empieza a venir más información, y en cuanto vuelves a decir esa información, te viene un poco más… es como si fuera por cuenta gotas, paquetes de información que una vez transmitidos y comunicados dejan espacio a otros. Lo más común es que comuniquen la forma en que murieron primero, para que les puedas reconocer.

–¿Controlas todo el proceso, es decir, puedes decidir cuando y durante cuánto tiempo ves ese otro lado

Aprendes a controlarlo. Sobre todo con la práctica y con la edad. Cuando empecé mi familia lo pasaba muy mal, porque me enfriaba mucho. Pasaba mucho frío después de los mensajes, con malestar, pero lo controlas. No obstante, incluso hoy en día, sucede que no quieres ver algo y sin embargo lo ves o te viene un mensaje de esa persona… a veces no lo puedes evitar. Normalmente se aprende con la práctica y con la formación, y con la edad como digo, a abrir y cerrar esa puerta. Pero hay ocasiones en las que se te cuelan cosas.

–¿Por ejemplo?

Bueno, me ha pasado que estoy en una reunión o hablando con alguien y de pronto ves un espíritu que pasa por ahí, y cómo no lo esperas pues llegas a dar un respingo. Antes me ocurría cuando conducía, que veía cosas y era hasta arriesgado, y ahora de vez en cuando también veo cosas, recibo información, veo símbolos o cosas del futuro cuando estoy con el “piloto automático”, en ese estado en el que estás frente a la televisión pero sin verla o asistiendo a una charla pero mentalmente ausente….por mi campo de visión periférico aparecen las visiones.

–Eso con la videncia, ¿pero a los espíritus cuenta más mantenernos bajo control?

Yo estoy al mando, yo pongo las normas. Si tú tienes la capacidad de sentir un espíritu, ellos lo saben, lo perciben. De manera que sí necesitan transmitir algo o están perdidos, van a buscarte a ti. Eres como un faro, van hacia la luz. Por eso, al acudir a ti pueden provocarte mal estar sin tener esa intención. A veces es tan sencillo como decirles Y le das una opción, por ejemplo que vengan en otro momento más adecuado. Además, les puedes pedir que te enseñen cómo trabajar con ellos, como verlos o percibirlos mejor.

—Durante tu estancia en Canadá cooperaste con la policía en algunos casos…

Es cierto. Además de con Marilyn, en Montreal tuve la suerte de trabajar con Harley Monte, con quien los miércoles después de clase nos quedábamos unas cuantas personas que él elegía. Eso fue hacia el año 2004 y se prolongó durante más de seis meses. Él formaba esos grupos para asesorar a la policía en casos de desapariciones que resultaban especialmente complicados. A veces compartía los resultados y otras veces no lo hacía. También, y como parte del entrenamiento, nos pedía que localizáramos objetos perdidos o bien escondidos por otras personas.

–¿Recuerdas algún episodio en especial?

Hubo un caso un poco fuerte, de unos niños que estaban secuestrados en el centro de Canadá, en el norte de Quebec y también en Manitoba. Habían desaparecido y algunos fueron asesinados. La policía consiguió encontrar a algunos vivos gracias a Annette, una compañera nuestra que tuvo la capacidad de escuchar el sonido del motor del coche. Fíjate qué mediumnidad más sorprendente, ya que a través del sonido se pudo descifrar la marca y el modelo de coche.

—No es lo habitual, sin duda. ¿algún otro momento especial?

Otra chica sintió que el agua le pasaba por la cara y que se ahogaba, y en ese caso la víctima había sido arrastrada por el río. En mi caso me acuerdo además de que una vez me quedé sin habla…sentía como si mi cabeza estuviera separada del cuerpo y una gran bola en el cuelo. Al final una de las niñas que buscábamos había sido degollada.

SILENCIAR LO INEVITABLE

La vida y su crudeza han contribuido a perfilar a Lizarralde como un tipo socialmente comprometido. La prematura y presentida muerte de su hermano agudizó su sensibilidad hacia quienes sufren la pérdida de un ser querido, participando activamente en la fundación y actividades de organizaciones dedicadas al acompañamiento de padres que han perdido a sus hijos y de ancianos que se han quedado solos al morir sus cónyuges. Este es el caso específico de la Asociación de Ayuda a Personas en Duelo y Pérdidas Izargi Gipuzkoa, aunque tanto él como sus más estrechos colaboradores cooperan con otras ong y organizaciones como es el caso de Proyecto Hombre. Su propia experiencia y la de otros profesionales le llevó a crear en San Sebastián en 2008 el Instituto de Ciencias Intuitivas y Terapéuticas Izarpe, el primero de toda Europa dedicado a formar exclusivamente a videntes, médiums y sanadores, afiliado al histórico Spiritual Science Fellowship de Montreal.

Aunque pueda parecer una pregunta frívola, ¿hay espíritus que pueden presentarse para trivialidades, tonterías?

Quizá no sea la mejor definición, pero es cierto que algunos vienen a hacerse ver…simplemente a decir hola. A veces el mensaje es que no hay mensaje. Me suele pasar en consulta. Noto un abanico de muchas personas alrededor del consultante, y la mayoría no interviene. Generalmente el primero que viene es el que más necesidad tiene de hablar, pero no siempre es el que queremos escuchar. Eso me lo suelo encontrar con el espíritu de personas que han dejado cosas pendientes y las quieren resolver. Suele presentarse los primeros y demandar mucha atención.

¿Cuántos espíritus pueden acompañar a una persona?

Uff, depende, pero a veces muchos. Treinta o cuarenta. Mentalmente los voy identificando e intentando marcar un orden o prioridad de comunicación. Se puede dar le caso de que no venga precisamente aquel que tu esperas, o que veas a un espíritu y no hables de ellos y se muestren molestos…los espíritus se ven entre sí y se comportan casi como niños en una guardería, con rivalidades…

Te pediré que te mojes un poco más. A veces los médiums realizan sesiones de Reading compartidas con otros médiums.

¿Te ha ocurrido estar con un colega que habla con espíritus que tu no ves?

¿Qué se lo está inventando, dices?…Sí. Y también al revés. Con Marilyn he conectado con los mismos espíritus, de manera que en medio de un reading respondo a las preguntas que formula ella…hace poco sentía que me ahoga y en ese momento ella estaba conectando con alguien que murió ahogado.

En ese tipo de sesiones da la sensación de que nadie quiere llevar la contraria al médium, es decir, que aunque no acierte con lo que te está diciendo, no le llevas la contraria….

¿Te ha ocurrido que no hayas acertado en un reading?

Claro, me ha ocurrido. Sí es que no, es no. Realmente no me ayuda ni ayudas a nadie llevándome la corriente, ya que al igual el mensaje es para otra persona. Ten en cuenta que hay mucha gente apiñada y lo mismo es para otro. Ahora bien, sí yo sé que es así, le intento dar más datos para ver si le cuadra. Tampoco olvidemos que muchas veces no conocemos ni hemos conocido a toda nuestra familia…cuando sucede algo así invitó a la persona a que lo investigue. Incluso en ocasiones estamos tan centrados en una pérdida que no concebimos que venga otra persona distinta a darnos un mensaje.

Al hilo de esto, ¿se dan “robos de identidad” entre los espíritus, es decir, que se presente uno identificándose de forma falsa para engañar, bromear….?

Hay espíritus traviesos que pueden intentar hacerse pasar por otro, claro, pero el engaño se desmonta pronto ya que un médium preparado lo detectará o bien los datos que proporciona no cuadrarán y se delatará. Por eso, tras pedir autorización para dar el mensaje al sujeto, el médium dará datos verificables que permitan identificarlo sin margen a la duda, tras lo cual, se transmite el mensaje en cuestión.

No parece que sea lo habitual, pero qué sucede sí alguien responde con un “no” a la pregunta “¿te puedo dar un mensaje?”

No debemos dar mensajes a aquellos que no nos los han pedido. Tenemos que respetar el libre albedrio, la libertad de elegir y de cometer errores que todos tenemos. Hay que dejar a un lado las vanidades y las imposiciones y respetar. Ahora bien, sí es de vital importancia, intentas buscar una fórmula para sugerírselo, para dejárselo caer, pero sin forzar. También puede suceder que como vidente veas algo nefasto que no se puede modificar en absoluto, y te lo calles porque el silencio hará mucho más bien. No se pueden dar  falsas esperanza.

–Cuando se marcha un ser querido tendemos a buscarlo, la ruptura nos vence, lloramos la pérdida…pero pasado el duelo la mayoría no sabe cómo relacionarse con ese mundo.

Cada uno vive el tema de una manera, pero debe atender a lo que le dicte el corazón. No debemos obligarnos a hacer cosas por convencionalismo o pautas sociales. Principalmente no debemos tener miedo. Es mundo de los espíritus es un mundo real. Ellos se pueden hacer sentir y nos pueden ayudar, pueden venir y hacerse presentes a la velocidad del pensamiento si les llamamos. Y en caso de que ocurra un contacto,  podemos ponerlos a prueba para verificar que son ellos, pidiéndoles señales personales.

 

Fuente: González, J.G. (s.f.). Crónicas de San Borondón. Recuperado el 25 de Mayo del 2019 de https://cronicasdesanborondon.es/mikel-lizarralde-historia-de-un-medium/

Entrevista realizada a Mikel Lizarralde por José Gregorio González en Canarias Radio la Autonómica

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